La habilidad que tienen
los lagartos de desprenderse de su cola en situaciones de peligro y regenerarla
es bien conocida por todo el mundo, pero no por ello deja de ser menos
fascinante; muchas historias de ciencia ficción se han basado en ella para crear
medicinas milagrosas que son capaces de regenerar miembros amputados con
facilidad, aunque en realidad el proceso sea bastante complejo. Tanto, que
hasta ahora no teníamos claro qué
había en la genética de los lagartos que les permitiese reemplazar partes de su
cuerpo de esa manera; y digo “hasta ahora” porque un equipo de
investigadores de la Universidad Estatal de Arizona finalmente ha conseguido
“crackear” el código genético de estos animales y sacar a la luz el proceso.
El
secreto está en los genes
En particular lo que se
ha conseguido es descubrir qué genes se activan durante la regeneración de la
cola. En total son 326 genes los que entran en acción, desde los habituales
(los dedicados a la regeneración de heridas) hasta otros más misteriosos como
el desarrollo embrionario y la regulación hormonal, que se activan en
determinadas partes de la cola. Gracias a esto los científicos saben a dónde
tienen que mirar para comprender mejor la regeneración; por ejemplo gracias a
este estudio la co-autora, Jeanne Wilson-Rawls, ya ha conseguido identificar un
tipo de célula especializada en la regeneración de tejido, como músculo
esquelético.
¿Y en qué nos puede
beneficiar a los humanos este descubrimiento? Pues resulta que puede ser la
llave para que empecemos a regenerar nuestros propios miembros. Y es que como
asegura el profesor Kenro Kusumi, líder del proyecto, el lagarto es el animal
mas cercano genéticamente a los seres humanos que es capaz de regenerar
apéndices. De hecho, compartimos buena parte de las “herramientas genéticas”,
así que en teoría nuestros cuerpos pueden hacer más o menos lo mismo que el de
un lagarto, solo que no sabemos qué genes usar y en qué medida.
Al conocer los genes
que permiten la regeneración, es posible seguir la misma “receta” en nuestras
células y permitir la reconstrucción de cartílago, músculos, o incluso la
espina dorsal, aunque para eso aún queda mucho trabajo y experimentos.
¿Acabaremos como el Lagarto, el famoso villano de Spider-man?
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